Independiente de lo que suceda el fin de semana en el Superclásico, con la eliminación en la Copa Libertadores los albos dan fin a un proceso que empezó mal y que terminó de la misma forma. Esto se arrastraba desde el semestre pasado, con las eliminaciones tempranas de Copa Chile y Sudamericana, con la pérdida del campeonato estando siete puntos arriba y ahora con la eliminación de la Libertadores, que fueron nada más que la secuela de los sucesivos errores arrastrados. Entonces, hay solo una palabra que puede definir esta eliminación: “JERARQUÍA”.
Y es que no puede ser que teniendo todo a favor le cueste tanto definir el paso a otra ronda y sobre todo en casa. Es de esperar que esta crisis sea la fórmula para buscar respuestas y salir adelante, sirva para que los albos crezcan en confianza y sobre todo humildad, reconociendo sus errores y corrigiendo lo que se está haciendo mal.
Esto partiendo por la plana mayor, los dirigentes, que ya están entendiendo que al producto fútbol ellos no lo pueden manejar. Jamás han jugado, no saben cómo piensa el hincha y tampoco viven el fútbol como lo hacemos los hinchas ya que para ellos son los números los que mandan. Contratar -seré majadero en el tema- a Jaime Pizarro como gerente técnico fue una gran decisión, pero los resultados de su gestión no se verán de forma inmediata. De hecho, ya no se vieron, si no que a largo plazo, con contrataciones coherentes y con jugadores que por lo menos sepan un poco más de fútbol, diferentes a mucho de los paquetes que han traído últimamente.
Que Gallego continúe en el cargo haciendo su trabajo será importante para dejar un esqueleto dentro de la cancha, ya que muchos deben partir de Colo Colo y esperamos que el DT argentino escoja las piezas correctas y se vea un equipo que le dé confianza al hincha. Eso sí, a pesar de todo, pienso que podría ser un poco más arriesgado en algunas oportunidades y no defender tanto el marcador.
Por último, es importantísimo que se queden sólo los que quieren realmente jugar por Colo Colo y ganar un puesto con coraje por esta camiseta. Ejemplos: Rubio, Castillo, incluso Cabrera, que para que estamos con cosas, no está para los albos, pero se agradece el empeño. El ejemplo contrario para mí es Cereceda, un jugador que el club le respetó el castigo, se la jugó por él y en vez de salir a jugar con todo tras meses de suspensión, negoció su pase. Eso dejó en claro que la camiseta le importaba muy poco.
Como sea, y digan lo que digan, no estamos en las malas, que es lo que tanto los mitómanos dicen, ni tampoco en las buenas. Estamos SIEMPRE. es es la gran diferencia… VAMOS CACIQUE!!! A ROMPER LA VOZ EN EL CLÁSICO y que tengan una gran semana alboadictos…

Lo de Cereceda me sorprendió, porque el Club se portó mejor con él que con varios otros jugadores que habían aportado tanto al club, y la respuesta de Cereceda no fue la esperada, ya que si bien es cierto el jugador vela por sus intereses, y está en todo su derecho, aquí había más cosas en juego.
Siempre me han enseñado a ser agradecido con la vida, y con quienes te tienden la mano en momentos malos, creo que a Cereceda le falta aprender esto…
Ojala le vaya bien, y encuentre algñun club donde le paguen mejor y tenga más proyección, pero por sobre todo, ojala aprenda de la lección de todo esto.
Saludos